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"Los chefs son los que han hecho crecer nuestra empresa"

A punto de cumplir 40 años, Frutas La Palentina es un referente en la isla en la distribución de frutas y verduras

Corría el año 1940 cuando en un pueblo de Cantabria, en Reinosa, Luis Rojo fundó la empresa Frutas La Palentina. Empezó a repartir la fruta y la verdura con un carro y una mula y, en los días de nieve, con un trineo. Entonces no llegó a imaginar que el negocio iba a tener una continuidad tras tres generaciones y en Ibiza. Su hijo, José Rojo, decidió instalarse en la isla en 1979 junto a su mujer y sus tres hijos, José (1962), Alfonso (1964) y Marciano (1966) que son ahora los encargados de llevar adelante una de las empresas de distribución de frutas y verduras más antiguas de Ibiza.

¿Cómo empezó la aventura de Frutas La Palentina?

-Frutas La Palentina viene desde Santander. Mi abuelo la fundó en 1940, por lo que ya somos la tercera generación y la cuarta ya está aquí pisándonos los talones. A Ibiza llegamos el 1 de marzo de 1979 y creo que somos la empresa de frutas y verduras más antigua que hay ahora en la isla. Vamos a cumplir 40 años el año que viene.

¿Por qué decidieron trasladar la empresa a Ibiza?

-Mi padre vino de vacaciones y le gustó la isla, el clima y las playas. Veníamos de un pueblo de Santander, Reinosa, con una media en invierno de entre 8 y 15 grados bajo cero, y tras venir aquí y ver este paraíso decidió quedarse. Compraron un terreno y al año siguiente volvieron. Mientras mi madre iba a la playa, mi padre iba haciendo planos y cuando se iban en avión le dijo que en cinco o seis meses se venían para Ibiza. Mi madre no se lo creía y entonces le enseñó las escrituras y los planos de la nave para venirse aquí.

¿Más que por motivos empresariales vinieron por el atractivo de la isla?

-Les atrajo la isla, pero también en Reinosa en la empresa eran dos hermanos, tenían seis hijos entre los dos y mi padre vio que para tanto no daba, así que se vino para aquí para echar ‘las Ibizas’ o ‘las pequeñas Américas’ porque en aquellos años el trasladarse y hacer ese salto tan grande era muy complicado.

¿Cómo fueron los inicios en Ibiza?

-De entrada muy complicados. Yo tenía diez años cuando vine, era el 30 de junio de 1979, y recuerdo que me mandaron a comprar una lechuga al mercado payés y todo el mundo hablaba catalán porque en Ibiza entonces el ibicenco se hablaba en el 85% de los sitios. Fue el primer shock que tuvimos. Todo era completamente diferente a lo que teníamos, era la noche y el día, pero estamos encantados de estar en Ibiza. Tanto mi hermano Alfonso como yo estamos casados con ibicencas y tenemos hijos ibicencos. Somos cántabros, pero ya somos más ibicencos que campurrianos.

¿Al negocio le costó arrancar?

-Mucho, porque todos los inicios son difíciles. No venían camiones con frutas, venía todo paletizado, y los barcos venían a lo mejor dos veces a la semana. También había ya fruteros establecidos y solo había veinte restaurantes y veinte tiendas y todo se centralizaba en el Mercat Vell de Ibiza, donde se vendía gran parte de la fruta de la isla.

¿Con cuántos productos empezaron y cuántos distribuyen ahora?

-Ahora tendremos unas 300 o 400 referencias. Antes era sota, caballo y rey y solo se podía vender fruta de temporada, mientras que ahora hay sandías o fresas todo el año. Ahora no tiene nada que ver. Mi padre aún baja a veces al almacén y del 70% de los productos no sabe ni qué son ni para que son ni como se llaman.

¿Con qué productos desconocidos o especiales trabajan?

-Los chefs ahora viajan por todo el mundo y si se van de vacaciones a Thailandia o a Perú son ellos los que te hacen bueno en tu trabajo porque son los que te van pidiendo productos que muchas veces no conoces. Entonces es cosa nuestra empezar a romperte la cabeza para conseguir estos productos extraños o complicados, como todo tipo de pimientos o ajís. También intentamos que todo sea fresco. Ahora prácticamente hay vuelos diarios de Barcelona a Bangkok, entonces de Asia tienes productos prácticamente cada día. A veces más que fruteros somos conseguidores de productos difíciles de encontrar.

¿Alguno en especial que les pidan los chefs?

-Con la nueva cocina, ahora a un chef le das una piedra y te la cocina. Es todo muy especial y rebuscado. No tenemos productos estrella, tenemos proveedores, por ejemplo, de Bérgamo que nos traen todo tipo de rúculas o espinacas. Son productos que vendes cada día y te las tienes que apañar para encontrarlos. Ahora hemos tenido un problema con las fresas españolas y tienes que ir a buscarlas a otro sitio, porque hay restaurantes que no admiten que no haya ese día fresas con nata, por ejemplo. Hay que tenerlas como sea.

¿Con cuántos países trabajan?

-Prácticamente de todo el mundo. Exceptuando Nueva Zelanda, traemos género de toda Europa, menos de Rusia, de Asia y de toda América.

¿Trabajan también con productos locales de la isla?

-Mucho. Creo que la gente no es consciente de la cantidad de fruta y verdura que produce la isla. Desde ahora hasta mediados de agosto hay naranjas, limones, patatas, manzanas, melones, sandías, limas, aguacates, pimientos... Todo el producto que hay de la isla, lo tenemos de la isla. Después las cantidades que no puedes conseguir aquí y los productos que no hay, los buscamos fuera.

¿Qué cantidad de productos distribuyen en un año?

-Mucho. En naranjas y limones, a lo mejor, estamos hablando de 200 toneladas. El consumo es muy grande. Hay mucha hostelería y restauración y, parece que no, pero la isla es muy grande en este sentido.

¿Con cuántos clientes trabajan?

-Podemos tener una rotación diaria de unos 200 clientes. El perecedero es complicado porque tienes que ir todos los días a los mismos sitios. También hay muchos restaurantes que prácticamente no tienen espacio para almacenar y tienes que ir cada día.

¿Qué variación de clientes tienen entre los meses de verano y el invierno?

-El 90%. Nosotros pasamos de tener unos 24 trabajadores en verano a ser cinco en invierno, es la noche y el día, no tiene nada que ver.

¿Les afecta mucho esta estacionalidad?

-Sí, es exagerado. Ya nos gustaría ser como Canarias que trabajan 12 meses al año y pueden tener una plantilla más estable. Nosotros tenemos una gran plantilla, ya que es una de las cosas en las que más nos esmeramos porque son los que salen a la calle por nosotros, los que nos venden y los que dan nuestra imagen. Nos gustaría tener un negocio estable durante nueve o diez meses, aunque también es cierto que la temporada se ha alargado.

¿Consideran la imagen un punto fuerte de la empresa?

-Creo mucho en la imagen. Si te va a repartir una persona que va bien vestida, que va limpio cada día y que es reconocible como trabajador de la empresa, creo que se da buena imagen. Hace unos años decidimos cambiar toda la imagen de la empresa y todos los vehículos están serigrafiados igual para que la gente reconozca nuestra marca.

¿Han tenido que invertir mucho en instalaciones o vehículos?

-Todo ha cambiado mucho y muy rápido. Puedes pensar que diez años no son nada, pero hace siete u ocho años no se repartía con camiones de frío y ahora todos los camiones son frigoríficos. Hay productos de cuarta gama como la rúcula o las espinacas que vienen envasados al vacío y si le da un golpe de calor de 15 minutos ya se pone malo. Hace dos años también frigorizamos todo el almacén, por lo que la cadena de frío no se rompe.

¿Les supone un gran coste el tema del transporte en Ibiza?

-El transporte es un problema muy grande. Es un problema de coste económico porque es carísimo, y es un problema de horarios, porque son muy malos. Creo que no se nos escucha mucho de las navieras, supongo que tienen sus problemas y sus gastos, pero hace tiempo que no hacen mucho caso al sector que al final somos sus clientes.

¿Cómo reaccionan cuando se retrasa un barco?

-El cliente no quiere saber nada y al final es un problema nuestro de tener más género o de abastecernos más. Lo que pasa es que si a mí no me viene el barco, no le viene a nadie, entonces te tienes que cruzar de brazos y esperar.

¿Han pasado dificultades?

-Siempre más o menos nos ha ido bien. Las crisis han tocado a todo el mundo, pero las empresas familiares creo que son más conscientes de no deber dinero y cuidar su imagen. Las crisis son para todos y nosotros las hemos tenido, pero un poco más leves.

Cuando empezó Frutas La Palentina, ¿cree que su abuelo o su padre se hubieran imaginado este crecimiento?

-En la nave tenemos el carro con el que mi abuelo empezó a repartir en 1940. De repartir con un carro y un burro hemos pasado a traer el género en avión o en barco. Si mi abuelo se asomara ahora y viera lo que hay creo que le superaría, porque a mi padre con 83 años ya le supera.

¿Cuál es el secreto para que una empresa dure tantos años?

-Primero es el trabajo y después tener claro tus orígenes y mantener siempre los pies en el suelo. Es importante tener una educación frutera como nosotros. Ni mis hermanos, ni mi padre ni yo hemos estudiado ni hemos ido a la universidad pero tenemos esos masters que te da el día a día de tantos años de trabajo.

¿Trabajar en familia tiene más ventajas o desventajas?

-Es muy complicado. Mi padre ve el negocio de otra manera, porque no es como era antes, y con mis hermanos me llevo fenomenal. Tienes tus altibajos y discusiones, pero dura lo que entras y sales de la oficina. También cada uno lleva una faceta del negocio, lo que creo que es importante. Hay que hablar mucho, pero es cierto que con solo mirar a mi hermano ya sé si pasa algo. Un hermano, para lo bueno y para lo malo, es un hermano.

¿Supo desde siempre que se dedicaría al negocio familiar?

-Sí, porque con seis años mi padre ya nos levantaba a las cinco de la mañana y nos llevaba en el camión a Bilbao a repartir. Es lo que ves día a día y la verdad es que a los tres hermanos nos gusta mucho. Cuando vamos de vacaciones siempre vamos a los mercados de frutas o a ver a algún proveedor. Es un poco de pasión.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

-La relación con los chefs. Ir a los restaurantes, probar cosas diferentes, conocer sitios nuevos o ver cómo tratan el producto es lo que más me gusta. Siempre trabajamos de forma directa con ellos y son los que te dicen lo que quieren y los que te hacen crecer. De hecho, los chefs son los que han hecho crecer nuestra empresa, porque son los que te piden cosas que no conocemos.

Fuente: https://www.periodicodeibiza.es/pitiusas/local/2018/07/07/1011873/chefs-son-que-han-hecho-crecer-nuestra-empresa.html

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